Napo

Para que una piba de 14 años sea asesinada hay muchas cosas que tienen que estar mal.  Para que muchas mujeres sean asesinadas, tiene que haber muchas cosas mal. Para que cada 31 horas haya un femicidio significa que está todo mal, muy mal, y esa es la estadística de la Argentina. Un breve punteo: 

1. Las políticas de Estado

¿Cómo hacer cuando se desfinancian las políticas para erradicar la violencia? ¿Cómo se baja el atroz porcentaje de femicidios cuando los fiscales desoyen las denuncias, cuando la policia se burla de las denunciantes, cuando los jueces liberan a los denunciados y los dejan una y otra vez estar cerca de sus víctimas? ¿Cómo se hace cuando la única política que se propone es la de sostener el “argumento” de las falsas denuncias y legislar en favor de los abusadores? 

2. Lo discursivo

¿Cómo erradicar la violencia de género cuando el mismísimo Presidente se cansa de hacer comentarios misóginos y referencias pedófilas? ¿Cómo se frena esto si desde muchos medios continúan los discursos que avalan la barbarie machista? ¿Hasta cuándo titularán “apareció muerta”? ¿Cómo se hace cuando hasta en una publicidad de una estación de servicio los “playeros”  planifican un secuestro de una chica sólo porque los molestaba? ¿Cómo se hace cuando ante la aparición de un femicida, un pedófilo o un abusador enseguida buscan saber si militaba en tal o cual partido para decir “vieron, todos los kukas son iguales” o “vieron, típico libertario”?  

3. Los hombres, los machos, los varones

¿Cuántas veces leemos sobre feminismos o masculinidades? ¿Cuándo nos sentamos a debatir sobre nuestras prácticas patriarcales? Si lo hacemos, y creemos que tenemos algo saldado, ¿cuándo invitamos a nuestros familiares, amigos y personas cercanas a hacer lo mismo? ¿Cuándo cuestionamos a quienes siguen teniendo prácticas violentas, desde un chiste hasta tocar a una mujer sin su consentimiento? ¿Cuándo cuestionamos una cuota alimentaria que no se paga? La lista es larga, pero debemos hacer algo. No mañana, no hoy, ayer, ya. Mientras termino estas líneas me pregunto si ya no habrá otro caso, y la cantidad que debe haber y no nos enteramos. Hay que dar vuelta todo, sino viviremos lamentándonos y horrorizándonos una y otra y otra vez.

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