UNIDAD O AUTOPROCLAMACIÓN

¿Dónde estamos parados?:

Atravesamos el tercer año de gestión mileísta, y la promesa idílica del “crecimiento en V”, la paparruchada de “hay que mirar la película completa” y todos los lugares comunes a los que suele acudir el neoliberalismo para justificar el ajuste, han terminado siendo lo que siempre fueron, trampas discursivas para engañar y confundir a los trabajadores mientras destruyen el salario.

Yendo a los datos, se observa una combinación fatal entre depreciación del salario, inflación y despidos. El gobierno se golpeó el pecho con el crecimiento económico del PIB del 4% para el 2025, sin embargo si ponemos el foco en el desarrollo de cada actividad vemos que hay una “economía a dos velocidades”. Este concepto refiere a que el crecimiento, lejos de ser homogéneo, alcanza solamente a algunos sectores productivos (agronegocio, intermediación financiera y minería), mientras que otros (que además son los que producen más empleo) sufren pérdidas brutales. En números duros hablamos del cierre de más de 20 mil empresas y más de 300 mil despidos.

Para sorpresa de nadie al salario no le fue mucho mejor que al empleo, a pesar de la ayuda estadounidense y el ancla salarial, la inflación no parece aflojar, y el último dato de marzo arroja la cifra más alta en el último año desde abril de 2025. Lo cual indica una tendencia al alza de la variable inflacionaria. Anclaje salarial e inflación suponen una combinación explosiva para la capacidad de compra del trabajador argentino. En el caso del salario docente universitario hay un retroceso del 35% frente a la inflación para el periodo noviembre de 2023 a febrero 2026. Pero la pérdida en el salario del sector privado es alarmante también y ha tomado una curva acelerada en el último año. Sectores que conforman buena parte de la bolsa del trabajo del país como textiles, comercio, gastronómico y metalúrgicos promedian pérdida de poder adquisitivo entre el 8% y el 11% en solo un año (marzo 2025, marzo 2026).

Como si fuera poco, el gobierno (con la complicidad en ambas cámaras de sectores del peronismo, el radicalismo y otros de la “oposición”) logró la tan ansiada reforma laboral reclamada hace más de una década por empresarios nacionales. Finalmente consiguieron “las normas claras” que decían necesitar para crecer productivamente y generar empleo, pero este nuevo marco normativo solo traerá un crecimiento sin igual de la tasa de explotación sobre las y los trabajadores y un empeoramiento profundo de las condiciones de trabajo. Entre los puntos salientes de la neva ley laboral, se destacan: la creación del banco de horas, que busca evitar el pago de horas extra, el fraccionamiento de las vacaciones, la creación del fondo de cese laboral, la posibilidad de abonar las indemnizaciones en hasta 12 (doce) cuotas. Por supuesto esta receta no es nueva y tampoco tiene antecedentes positivos en cuanto a generación de empleo en nuestro país.

Hay una izquierda mezquina:

La principal preocupación de los actores centrales del FITU parece estar, como mínimo, fuera de foco. Lejos de apuntar los cañones a construir un gran frente sindical unitario con todos los sectores sindicales en lucha contra el gobierno, se rasgan las vestiduras y hacen correr ríos de tinta con acusaciones cruzadas que buscan de alguna manera dirimir sus problemas internos. De esta manera buscan adelantarse a la lucha fratricida que significará el cierre de listas del principal frente electoral de izquierda en un 2027 que probablemente no contará con las ya instaladísimas PASO. El debate que desvela a los compañeros del FITU es el siguiente: el PO, el MST e IS ponen el grito en el cielo puesto que el PTS “rompió” el acto “unitario” del FITU que se realiza cada año en plaza de mayo sin perjuicio de que en la previa de dicho acto, cada corriente marcha donde le parece, sin ningún tipo de coherencia programática ni política. Extendiendo los límites del delimitacionismo a márgenes insospechados. 

El insólito comportamiento del FITU es una reacción a la política adolescente del PTS, ensimismados en las métricas de las redes sociales y estudios de intención de voto a más de un año de las elecciones presidenciales, han decidido profundizar la vía de la autoproclamación. Haciendo un breve raconto el PTS se  ha dedicado a: 1)festejar el número de impresiones de los tweets de Myriam Bregman, 2) delimitarse del peronismo y las madres el 24 de marzo (a 50 años del golpe), 3) romper casi la totalidad de frentes electorales universitarios de la izquierda, 4) militar un acto propio para posicionar a Myriam por encima del propio frente electoral que encabezan.  

Lamentablemente como organización revolucionaria de izquierda no podemos obviar el comportamiento de los principales actores de nuestro campo y quedarnos en silencio, sin embargo no ocuparemos más párrafos a la indignación que nos genera toda esta payasada de los actos y contraactos del trotskismo sectario. Nosotros sabemos donde está el verdadero foco.

Unidad para vencer:

Desde que el mileismo se presentó como una amenaza real para la clase trabajadora y sus conquistas (allá por el 2023) venimos diciendo que la máxima prioridad de la izquierda es derrotar a Milei y su programa de ajuste, desorganización  y reformas estructurales. Pero para lograrlo es evidente que no alcanza con las fuerzas acumuladas de la izquierda, ni existe tampoco una base social que accione por sí sola para derrotar el avance voraz de quienes pretenden destruirnos. Si se cumplieran estas condiciones la tarea sería muy sencilla y nos estaríamos enfrentando meramente a problemas de conducción, bastaría con direccionar correctamente las fuerzas en disponibilidad para la izquierda y tomar el poder. A diferencia de las mentes alucinadas de algunos sectores de la izquierda, no creemos estar en esta situación. Así como está claro que la principal tarea es combatir y derrotar a la ultraderecha, está también claro que para ello deberemos cumplir tareas unitarias, no “hasta que duela”, muy por el contrario hay que hacerlo “sin atarnos las manos”, ni diluyendo nuestras convicciones y nuestro programa. 

Yendo al grano, este 1ero de Mayo hacemos un llamado a la unidad y saludamos el plenario de trabajadores convocado por el  FRENTE DE SINDICATOS UNIDOS (FRESU) en Pilar, Buenos Aires. Este espacio se ha constituido como un faro unitario del sindicalismo no alineado con la postura entreguista y dialoguista de la CGT, movilizando cuando la cental convocaba paros domingueros y con dirigentes como Daniel Yofra de aceiteros que inclusive tuvieron la audacia política de llamar a un paro por tiempo indeterminado hasta derrotar la reforma. Creemos que este debe ser el espacio donde los trabajadores nos encontremos a discutir y reagrupemos nuestras fuerzas ante una conducción de la CGT que prefiere dialogar antes que enfrentar como corresponde a un gobierno que quiere destruirnos. Por esonuestro compañero y dirigente Charly Fernandez Kostiuk es parte relevante no solo de los debates dentro del frente sino también de los actos realizados por este espacio, llevando la voz de un importante sector de los trabajadores de la economía popular.

Muchos nos alegraría que todos o la mayoría de los sindicatos sean conducidos por dirigentes democráticos y de izquierda, revolucionarios incluso, mas debemos organizar la resistencia con todos los sectores movilizados, inclusive los conducidos por la burocracia. Optar por situarse a los márgenes y dedicarse únicamente a la denuncia es rechazar cumplir un rol en la lucha de clases y ser un mero observador de la realidad, rechazamos de pleno a quienes hacen política con el izquierdómetro en la mano dándole la espalda a la angustia de nuestra clase que sufre día a día las consecuencias del mileísmo. 

Por otro lado, no queremos dejar de saludar la gran iniciativa puesta en pie por los sindicatos combativos de zona norte del conurbano. La coordinadora de la zona norte se propuso reunir las valiosas experiencias de luchadores y luchadoras que han recuperado representación sindical de manos de la burocracia en lugares muy importantes como el SUTEBA tigre y Lustramax. Además acompañan los procesos de lucha en FATE y el INTI, organizando acampes, festivales, fondos de lucha y distintas formas de solidaridad con todos los trabajadores de la zona norte. Reivindicamos el FRESU y la coordinadora de la zona norte así como todas las experiencias de articulación sindical que busquen organizar a todos los sectores en lucha.

Tenemos la convicción de enfrentar este gobierno con uñas y dientes en las calles, en los sindicatos (disputando con las burocracias más entreguistas) y con la unidad necesaria para triunfar. Viva la clase trabajadora de Argentina y del mundo. Venceremos.

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