Con 46% de los votos a Fuerza Patria, la promesa de la Libertad Avanza de arrasar en la provincia de Buenos Aires y ponerle “un clavo en el ataúd al kirchnerismo” se desmanteló como relato. En una victoria inesperada por un amplio margen de 12 puntos, la situación político-electoral muestra un nuevo resultado para medir los  avances, retrocesos y posibilidades de consolidación del modelo libertario.

De la elección participaron aproximadamente 14 millones de personas, habiendo participado un 63% del padrón electoral. El número fue superior a varias de las últimas elecciones provinciales, sin embargo la abstención es un fenómeno que creció durante todo el año que también se marcó en la provincia de Buenos Aires.

El régimen de Milei todavía no se pudo consolidar

Desde la asunción del proyecto de la Libertad Avanza, planteamos que existía una derrota previa de la clase trabajadora marcada por el fracaso de la experiencia del Frente de Todos y sus promesas incumplidas, los bajos niveles de movilización e institucionalización de la lucha sumado al permanente asedio inflacionario que purgó los bolsillos populares y eliminó condiciones materiales para organizarnos.

Milei y su banda de ladrones intentan construir esa derrota previa en una derrota estratégica de largo plazo. La Argentina con la que ellos sueñan es de reformas estructurales, con trabajadores obedientes y patrones poderosos. Sin embargo, para lograrlo tienen que derrotar a los niveles de organización popular que todavía existe, consolidar su modelo y lograr estabilidad. Eso todavía no lo han logrado y la elección de PBA es una señal de aviso para ellos y las grandes patronales sobre los posibles rechazos a su proyecto.

Un voto contra el gobierno y sus políticas anti populares

Las movilizaciones de jubiladxs, el reclamo de personas con discapacidad y la denuncia de las coimas del 3% de Karina Milei sembraron una base de rechazo popular. A diferencia de otras movilizaciones o reclamos (algunos incluso masivos) estos lograron hacer mella en el sentimiento popular. Con las herramientas que el pueblo tiene a mano, en este caso el voto en las elecciones de provincia de Buenos Aires, decidieron expresar su rechazo al gobierno, a la represión, al odio y a la corrupción. 

Por su parte, el peronismo ganó sin una agenda nueva moviendo la totalidad de sus fuerzas  orgánicas y garantizando su unidad interna. Por las dimensiones de su herramienta política, son quienes en primer lugar canalizan el  voto anti Milei para los sectores populares. Sin embargo, desde nuestra perspectiva es necesario un cambio más profundo en las orientaciones. Para ganarle a Milei, es necesario construir protagonismo popular y una agenda para las mayorías sociales que no alimente las condiciones de vida que le dieron nacimiento al proyecto libertario, como ocurrió con el gobierno anterior de Alberto Fernández. Esto no es realizable haciendo caso a la agenda de la derecha, poniendo candidatos y dirigentes de perfil parecido a los suyos y dejando contento a los sectores del poder real. La construcción y victoria de un proyecto popular en Argentina depende directamente de la vocación política para ir contra estos sectores.

Es momento de empujar desde las calles

El  gobierno nacional transita un momento de debilidad que va a utilizar para reconstruirse en un sentido más profundo. La presencia de Federico Sturzenegger en el palco y la ausencia de Toto Caputo preanuncia un posible cambio de orientación del gobierno dentro de su gabinete y su política económica. Javier Milei fue muy claro: pese a hablar de autocrítica enumeró una por una las áreas y políticas del gobierno para decir que todas seguirán el mismo camino. Por ello, lo más posible es una profundización de su modelo de ajuste y represión y no una política conciliatoria de escuchar el reclamo popular en las calles y las urnas.

En ese sentido, tenemos que empujar desde las calles a que el gobierno nacional y su amenaza fascista no puedan hacer pie. Es momento de rodear todos los reclamos de trabajadorxs y sectores en lucha para que en conjunto con la solidaridad logren victorias. También, de amplia unidad callejera y de enfrentamiento contra sus medidas.

Sin movilización social y protagonismo popular el gobierno nacional no va a caerse. Para que esta pesadilla no logre estabilizarse ni cumplir con el conjunto de sus reformas tenemos que empujarlo.

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