Querían borrar la historia y no pudieron, querían liberar a los genocidas y no pudieron, ahora quieren reescribir la historia y entonces apelan a la “memoria completa” para justificar las atrocidades que cometieron.

La respuesta fue contundente y hermosa: miles y miles llenamos las plazas del país; con colores, banderas, batucadas, Flores y pañuelos; y, lo que más les duele, con pibes, pibas y niñeces caminando por la memoria del pasado que, ojalá, sea también la esperanza del futuro.

Y para que la esperanza de ayer sea el camino de mañana, también hay que recordar algunas líneas de la historia que ciertos sectores prefieren reivindicar. La primera y la principal: nuestros compañeros y compañeras lucharon por el socialismo. Eran buenos pibes, sí, pero no eran inocentes. Entendían la militancia como una forma para transformar el mundo y sabían que eso solo era viable derrotando al capitalismo. Hoy, que el mundo vive una barbarie (quizás inédita) de pobreza, genocidios y catástrofes ambientales producto de la avaricia capitalista, está más que claro que ese camino solo lleva a la humanidad a la ruina.

Usaban armas, sí. Aunque había muchas organizaciones políticas no creían en esa forma de lucha, hubo muchas como el ERP y Montoneros que entendieron que para defender al pueblo de las poderosas armas del Estado en manos de los capitalistas sólo se podía hacer mediante las armas. ¿Es esa hoy una forma de lucha? No lo sabemos, pero tampoco sirve negar que entre los y las 30.000 muchos elegían ese camino y no hay que mirar para otro lado.

Eran buenas pibas, sí, pero dejaban su vida, sus intereses personales y sus deseos particulares por uno colectivo: el del socialismo.

La dictadura cívico militar tuvo un claro objetivo orquestado desde Estados Unidos: aplastar los intentos revolucionarios que brotaban en América latina luego del triunfo de la Revolución Cubana. Usaron los peores métodos: tortura, secuestros, violaciones, robos de bebés, desapariciones y todo tipo de tormentos, y lo hicieron porque se sintieron acorralados, porque vieron un pueblo organizado.

Que la esperanza de ayer sea el camino de mañana. La lucha hacia un nuevo mundo es anticapitalista.


Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia 2026

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