Entrevista a Valerio Arcary (pt. 3)
Durante el mes de Marzo se fundó Semear, una nueva organización de la izquierda brasilera producto de la unificación entre Insurgencia y Resistencia, dos corrientes hermanas de Poder Popular. Para desarrollar con mayor extensión sus definiciones estratégicas y propuesta programática, entrevistamos a Valerio Arcary, historiador, militante desde la Revolución de los Claveles y hoy miembro de Semear. En esta tercera parte, nos enfocaremos en un análisis de las tareas de las izquierdas para construirse en alternativas de masas en este ciclo.
Poder Popular: Argentina posee un nivel de fragmentación y dispersión tanto del conjunto de la clase trabajadora como de las organizaciones y activismos de izquierda. Desde acá, una experiencia como la del PSOL con varias corrientes internas discutiendo en profundidad pero logrando una unidad en la práctica se ve muy lejana. ¿Qué nos podés transmitir de la importancia de una experiencia como el PSOL? ¿Cuáles creés que son los desafíos de esta herramienta en este ciclo político?
VA: Mira, el Partido Socialismo y Libertad es una de las experiencias más fructíferas y quizás una de las más prometedoras dentro de la izquierda radical, lo que podemos definir como una izquierda que se inspira en lo mejor de la tradición marxista en un sentido abierto, no dogmático, y de hecho tenemos un partido que tiene capacidad de intervención en el terreno electoral, pero que también tiene una importante implantación entre los trabajadores, las mujeres, la juventud, el movimiento negro, el movimiento indígena, el movimiento ambiental, el movimiento LGBT, o sea, es un partido que se unifica en torno de un programa de acción político para intervir en la coyuntura, pero tiene pluralidad de oposición, tiene un campo mayoritario, tiene un campo de oposición interna, hay diferencias tácticas, pero se preserva la unidad del partido que ocupa un lugar inferior al de PT como del partido de los trabajadores, del lulismo dentro de la izquierda, por supuesto, el lulismo es una corriente electoral incluso superior al propio PT y el PT superior al PSOL, pero después de un poco más de 20 años el PSOL se ha consolidado como la segunda fuerza indiscutible de la izquierda, ya tiene un grado de preferencia en los sondajes superior a 5% de toda la población, que significa que entre la clase trabajadora, la mayoría oprimida y explotada es una proporción mayor, porque 5% es sobre toda la población y estamos muy concentrados en los grandes centros urbanos y antes de todo en la región metropolitana de São Paulo y Río de Janeiro, Porto Alegre y Belo Horizonte, más débiles por supuesto en el norte, el centro-oeste, donde el agronegocio, la burguesía agraria tiene una fuerza descomunal, incluso un poco también, un poco menos expresiva en el nordeste del país, que son las regiones aún más agrarias, pero en este marco el PSOL reconoce derecho de organizaciones internas que tienen sus propias vidas, tienen sus comunicaciones por las redes sociales, tienen sus periódicos, sus revistas y hay lucha interna y hay disputa de posiciones, pero hay un partido y la prioridad ha tenido, luchamos para que sea la lucha contra la extrema derecha, el bolsonarismo, el peligro neofascista, en un marco en que el PSOL tiene que luchar por el frente único de las izquierdas, lo que históricamente se inspira en la elaboración de León Trotsky sobre el frente único obrero que nosotros traducimos en nuestro país, cien años después, por un frente único de la izquierda, izquierda independiente, izquierda que tiene un compromiso de clase, y disputamos cuál será el rumbo de la reorganización de la clase de trabajadores, de los movimientos juveniles y populares, delante del inicio, del fin, del ciclo lulista que ya se diseña en el horizonte. Esta experiencia puede ser inspiradora, yo creo que sí, que el PSOL no tendrá el rumbo, la dinámica, el desfecho, el desenlace que tuvo Siris en Grecia, es una experiencia mucho más sólida, no es un cometa, es una fuerza de gravitación que ya tiene raíces sociales, reales, y que viene creciendo su audiencia, su influencia, su autoridad.
Poder Popular: En nuestro país se suele decir que la izquierda está divorciada de las mayorías populares y que el sectarismo y la división nos definen. ¿Qué desafíos pensás que tenemos las izquierdas en esta coyuntura tan particular? ¿En qué líneas tenemos que trabajar para ser una alternativa de masas?
VA – Mira, en Brasil también hubo una polémica. La polémica sería que el PT mantiene su posición mayoritaria entre los trabajadores y que el crecimiento del PSOL se explica en primer lugar por su inserción entre los movimientos de juventud, los movimientos feministas, los movimientos negros contra el racismo, los movimientos de derechos humanos, el movimiento indígena, los movimientos ambientales. La verdad es que la izquierda moderada y el PT y el lulismo ya tuvieron el poder durante un ciclo de más de 10 años, entre 2003 y 2013, y aunque se haya recuperado la autoridad del PT en función de toda la ofensiva de criminalización del PT, en especial de Lula con su presión, y después la experiencia trágica en el laboratorio de la historia de lo que ha sido el bolsonarismo, la extrema derecha en el poder, la tragedia negacionista de los neofascistas delante de la dramática crisis sanitaria abierta por la pandemia, y el PT se ha recuperado y esto ha permitido una victoria monumental, pero electoralmente muy estrecha, por una diferencia ínfima de menos de dos millones de votos, o sea, una diferencia muy pequeña en 2022 contra Bolsonaro.
La verdad es que el PSOL ha logrado crecer su audiencia también en la clase trabajadora. Nosotros estamos construyendo el PSOL como un instrumento útil de lucha, pero comprendiendo que la clase trabajadora se ha transformado en nuestro país, nuestro país es muy peculiar, es el único país de América Latina en que hay una mayoría negra en este terreno, muy distinto de Argentina. Acá la esclavitud ha sido dramáticamente longeva, fueron 350 años de esclavitud, entonces la lucha antirracista, el conservadurismo patriarcal machista asumió formas grotescas hasta los años 70-80, era común que las mujeres fueran espancadas dentro de sus matrimonios. Acá la homofobia asumió formas patológicas, enfermas, entonces es un país donde la lucha contra las opresiones asume una inmensa centralidad y nosotros debemos saludar la unificación de las luchas de auto-organización y defensa de la clase trabajadora y la puente que unifica a los explotados contra los oprimidos.
Pero para que esto sea productivo y fértil es necesario tener una estrategia política de diálogo con las mayorías de nuestro pueblo, las camadas populares que aún tienen confianza en Lula y en el PT y esto exige una inteligencia táctica de hacer propuestas que permitan luchar juntos, aunque cada organización preserve su independencia, es vital para el PSOL porque es la corriente minoritaria, tener la audacia, tener el impulso, tener el coraje, tener la osadía de también diferenciarse de la corriente mayoritaria, pero esto significa superar todo tipo de dogmatismo, todo tipo de tentación autoproclamatoria, significa con humildad ocupar con responsabilidad un lugar en la primera fila de la lucha contra los neofascistas y la explotación capitalista. Ir más allá de los límites, de las negociaciones de la dirección del PT con la clase dominante es un desafío que sólo es posible si encontramos, si tenemos un encuentro con la historia, o sea cuando la clase trabajadora brasileña recupere confianza en sus propias fuerzas y se coloque en movimiento otra vez. Por la coyuntura actual estamos aún en un momento defensivo y sin grandes movilizaciones no será posible superar la condición aún minoritaria que tiene la izquierda radical que se expresa esencialmente a través del PSOL, pero no basta que las masas quieran luchar, es necesario también que estemos en una posición de confianza que permita cumplir un rol en el liderazgo de la etapa de lo que vendrá.