Viviana Ríos Alvarado
miembro del Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVYJ)
Trabajadora Social y docente UNLP.

Hace una semana vivimos un 24M histórico. Después de 19 años, se construyó una marcha unitaria a Plaza de Mayo, con un acto común, donde todos los organismos de derechos humanos participaron por la Memoria, la Verdad y la Justicia. La “nota” la dieron los organismos pertenecientes al PTS, el Partido Obrero, IS y el NMas que no sólo no participaron del acto sino que, desde que se consagró la unidad, publicaron distintas notas en sus prensas partidarias de la izquierda debatiendo sobre la legitimidad del evento unitario y esquivando la responsabilidad histórica de las organizaciones en la defensa de las políticas de memoria, tan atacadas por el gobierno de Javier Milei.

Proponemos un breve repaso de cómo se construyó esta marcha histórica y algunas preguntas que surgen de cara al ciclo político abierto con un gobierno, no solo negacionista sino colaborador con la impunidad de los genocidas.

Marcha Unitaria: ¿cómo se gestó?

Para una correcta reconstrucción de cómo llegamos hasta acá es importante considerar tres antecedentes que hacen a la coyuntura actual de los organismos de DDHH.

La primera es la ruptura del Encuentro Memoria Verdad y Justicia durante los gobiernos del kirchnerismo. El EMVyJ, pocos años después de la vuelta de la democracia, comenzó a ser el espacio de articulación entre organismos y organizaciones en la búsqueda de políticas de reparación y por la agenda de derechos humanos en democracia. Su ruptura se da posterior a la segunda desaparición de Jorge Julio Lopez en septiembre de 2006 en el marco de los juicios de lesa humanidad. El error de los organismos ligados al peronismo de no tomar la bandera de López para el 24 de Marzo, no sólo decretó su salida del EMVyJ (y reorganización al interior de lo que se denomina “Mesa de Organismos”) sino también la existencia de dos movilizaciones por la memoria, tanto en Capital Federal como en la mayoría de las ciudades y plazas del país. Esta ruptura reestructuró a los organismos de DDHH y las organizaciones afines, y constituyó un muro para la articulación de demandas específicas del sector.

La situación política tuvo su primer viraje con la asunción de Mauricio Macri y el ensayo, en democracia, de la política negacionista como accionar del Estado. Con el 2×1 las acciones unitarias no se hicieron esperar y, bajo un triunfo contra la medida, mejoró el ejercicio de reencuentro y la unidad en el sector. Sin embargo, este primer ensayo pudo materializarse como política unitaria de cara al 24M por primera vez este 2025.

El primer año del gobierno de Milei nos trae al segundo antecedente, el más inmediato: la primera búsqueda de la unidad. Luego de la fuerte escalada represiva a nivel nacional durante los últimos años, en consonancia con el fortalecimiento de la militarización como estrategia de los nuevos gobiernos de ultraderecha, el gobierno de Milei encontró al Encuentro Memoria Verdad y Justicia con una composición compleja: organismos históricos de derechos humanos; los organismos propios de los partidos de la izquierda de tradición trotskista clásica argentina y otro componente de organizaciones y coordinadoras ligadas tanto al movimiento piquetero como a otras luchas anticapitalistas. Es en este último sector, del cual formamos parte como Poder Popular, desde donde se impulsó la posición unitaria.

La unidad se trabó hacia el interior del propio Encuentro por simples y llanas aparateadas (circulación de información parcial). La falta de comprensión sobre el cambio del ciclo político provocó que importen más las tensiones y claras diferencias con gobiernos pasados que las conflictividades actuales y el nuevo escenario político que, ya en marzo del año pasado, se marcaba en la agenda del gobierno. El saldo fue claro y tuvo un altísimo costo político: la mismísima Norita Cortiñas, que tanto había bregado por la unidad, se negó a subir por primera vez al escenario del EMVyJ en su último 24 de Marzo, previo a su paso a la inmortalidad.

A pesar de estas malas experiencias, el último antecedente que encontramos tuvo lugar un poco antes de estos debates y traía al presente, ante cada situación represiva, la necesidad de la unidad: la conformación en diciembre de 2023 de la Red Federal por la Defensa de los Derechos Humanos y la Democracia. Allí, tanto organismos del EMVyJ como de la Mesa de Organismos, pusieron a disposición sus guardias jurídicas en cada movilización en la que nuestro pueblo intentó ponerle un freno a Milei. La lucha práctica que en marzo de 2024 todavía era incipiente, con el correr de los meses, no fue dejando lugar a dudas: la coordinación de los organismos hacía la diferencia para organizar al pueblo, le daba confianza y un respaldo para la lucha; y le señalaba, al conjunto de las resistencias, la forma de dar la batalla en los tiempos que corren. 

Este espacio fue quién convocó, a mediados de febrero, a una primera reunión entre la totalidad de integrantes de la Mesa y del Encuentro a fin de balancear el 24M pasado y discutir sobre la necesidad de un 24M unitario. Allí se visibilizó que, al interior de ambos espacios, había posiciones que bregaban por avanzar en la unidad y, también, posiciones de resistencia. Esa primera reunión convocada por la Red, irrefutable en su legitimidad luego de un año de ser protagonista en cada lucha, fue el parteaguas a partir del cual barajar y dar de nuevo al interior del Encuentro y profundizar en los debates desde las izquierdas.

Nuestra política hacia el EMVyJ: caracterización del ciclo y frente único

La política que llevamos como organización al EMVyJ se desprende de una orientación general para este ciclo político. Desde que la amenaza fascista que representa el gobierno de Javier Milei tuvo posibilidades concretas de asumir el gobierno, fue necesario repensar nuestras orientaciones y el mapa de alianzas estratégicas y tácticas. El proyecto de gobierno tiene como objetivo dar respuesta a la demanda de las clases dominantes de orden social mediante un modelo autoritario y, para ello, tiene que barrer con los derechos democráticos conquistados por la lucha popular y lograr golpear al movimiento obrero y sindical argentino. No es solo un gobierno de ajuste. El propio balance que hace la derecha acerca del error por “gradualista” durante el macrismo nos obliga a prepararnos para una ofensiva en todos los planos.

Para enfrentar esa ofensiva, no alcanza solo con la movilización de las fuerzas de izquierda y revolucionarias que hoy representamos una minoría dentro de la sociedad argentina. Si queremos frenar su programa de reformas y darle una respuesta contundente a su modelo autoritario es necesario construir una amplia y masiva capacidad de movilización, lo cual necesariamente implica construir ciertos marcos de alianzas tácticas de todos los sectores democráticos, progresistas y de izquierda en las calles que pueda empalmar con los núcleos de buen sentido que conserva una gran parte de la sociedad argentina y construir una mayoría social anti – fascista.

La conclusión práctica de esta caracterización nos habla de construir la mayor unidad posible en las calles contra el gobierno de Javier Milei, entendiendo que el mapa de alianza se reconfigura y es posible que nos encontremos en las calles con sectores con los que estuvimos en veredas opuestas en otro ciclo político. Desde nuestra forma de pensar la intervención política en este ciclo, como Poder Popular entendemos que la política del frente único significa una doble disputa. Por un lado, con la izquierda sectaria que prefiere conservar su purismo y construir su propia organización política en desmedro de la pérdida de derechos del conjunto del pueblo. Por otro lado, con sectores del peronismo que solo luchan de manera oportunista o circunstancial y depositan la mayoría de sus esperanzas en un recambio desde arriba. A Milei es necesario golpearlo, condicionarlo y vencer su programa de gobierno con la movilización popular. 

El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo

En este punto el recuento de hechos necesita una mediación, pues no se puede esquivar que los múltiples debates acontecidos hacia el interior del Encuentro se reflejan hoy en una gran cantidad de publicaciones de las prensas de izquierda, con balances del 24M y denuncias cruzadas entre las organizaciones del FITu. Citar para el título de este apartado el texto de Vladímir Lenin de 1920 es de relevancia, nos sitúa en el debate que nos damos hoy todas las organizaciones que nos asumimos revolucionarias. Cuando vemos la forma en la que el PTS acusa de “oportunista” al MST por haber apoyado la marcha unitaria, nos llama la atención cómo elige desconocer las reflexiones del líder revolucionario en su crítica a los excesos del izquierdismo, el sectarismo, el dogmatismo y, aún más grave, la inflexibilidad táctica y estratégica en los contextos concretos de la lucha de clases.

Los debates al interior del Encuentro, posteriores a ese primer llamado a la unidad generado por la Red Federal, estuvieron impregnados de este tipo de posicionamientos y movimientos propios de las lógicas más cuestionables de la burocracia. Por un lado, encontramos a todos los organismos de DDHH históricos del encuentro sosteniendo una posición clara de unidad y proponiendo medios para alcanzarla (como la lectura de consignas, en vez de un documento, o el consenso alrededor de ellas). La audacia de los organismos contó con el apoyo del resto de los grupos y organizaciones que formamos parte del Encuentro, ligados al movimiento piquetero, la lucha anti extractivista y feminista, y las organizaciones/partidos vinculados a los reagrupamientos de la tradición de izquierda latinoamericana y post 2001.

Las trabas vinieron, casi por completo, de las organizaciones pertenecientes al FITu. La interna, en los albores de la suspensión de las PASO, nos jugó al movimiento de derechos humanos una mala pasada. Si bien las mismas fueron bien reconstruidas, en múltiples notas de periodismodeizquierda.com (prensa de les compañeres del MST), es necesario presentarlas. Comenzando por el PTS, que expresó la posición más compleja de las existentes al interior de su armado, y quien, con el avanzar de sus operaciones, fue definiendo el rumbo del resto.

Pese a la posición final sectaria y dogmática, los compañeros del PTS contaron una serie de “volantazos” en sus planteos que desconcertaron al conjunto de las organizaciones que participamos del EMVyJ. A mediados de febrero podríamos decir que estábamos presenciando un acto reflejo del FIT hacia los debates del año pasado, planteando los mismos cuestionamientos para la unidad que en 2024. Fue en una de las plenarias de fines de dicho mes donde parecía que la situación podría revertirse. El PTS (junto al MST, que sostendría dicha posición hasta el final, e IS, que veremos su posición más adelante) cambiaba entonces de postura, planteando que podrían aceptar la unidad en tanto las condiciones hacia la Mesa de Organismos incluyera: consignas propuestas desde nuestro espacio, la existencia de un documento propio del Encuentro y que la lectura de consignas unitarias fuese al raz del suelo, sin escenario. El cambio de posición del PTS bastó para que el PO, que desde el inicio del debate expresaba la postura divisionista de dos marchas, dos actos, dos documentos, se autoseñalara como “en minoría” y planteara que iban a aceptar dicha posición democráticamente, aceptando lo que las mayorías decidan. 

Una vez propuestas las consignas por parte del EMVyJ, y estando en marcha la elaboración del documento del propio Encuentro, nos encontramos con las buenas nuevas de la Mesa de Organismos, que se expresaba en conducción directa por las Madres y Abuelas. No sólo aceptaban la totalidad de las consignas propuestas por el Encuentro (las únicas correcciones que hubo a la propuesta fueron de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y miembro del Encuentro) sino que tenían la definición de avanzar y tomar como único acto de su sector al acto unitario. 

Dándole la espalda a este hecho histórico, el PTS justificó con un tecnicismo (la existencia de un escenario físico común) su corrimiento de la posición por la unidad, doblegado por sus propias tensiones izquierdistas internas que no podían sobrellevar el hecho de que la unidad estaba marchando y sería un evento histórico. 

La posición cambiante del PTS fue acompañada de un seguidismo acrítico de IS, del envalentonamiento del PO que, con el simple cambio de posición del PTS, ahora desconocía esa mayoría que anteriormente decía respetar y de otras posiciones más sectarias como las del Nuevo Más.

En la reunión en la que los organismos del EMVyJ junto con la Mesa de Organismos sellaría el acuerdo histórico, a una semana de la marcha, los organismos orgánicos al PTS, IS, y el PO (APEL, CEPRODH y FADHUS) decidieron retirarse. En los días siguientes buscaron imponer al conjunto de organismos históricos del Encuentro la imposibilidad de firmar la convocatoria como Encuentro, pasando por sobre todos los acuerdos que, incluso en la diferencia y con su cambio de posición, intentaban construirse de manera democrática. Se acordó un horario, el PTS definió que sería otro. Se acordó una lectura del documento elaborado por el Encuentro al inicio de la movilización, el PTS y el PO definieron que se leería también en Plaza de Mayo, intentando imponer de hecho el diagrama “dos marchas, dos actos”. De la mano de diferentes operaciones, se valieron de la circulación de informes parciales y el manejo de las redes del Encuentro para generar flyers propios y desconocer los puntos de llegada de las instancias colectivas que se encargaban ellos mismos de desarmar. 

En los hechos, intentaron de todas las formas posibles boicotear el acto unitario, con el cual todos los organismos históricos del Encuentro acordaron, acompañadas de un total de más de 22 organizaciones que participamos de dicho espacio. Cometieron el agravio histórico no sólo de darle la espalda a los organismos en lo político, sino de golpear la posibilidad de la unidad en lo económico, al decidir no aportar a los gastos propios de un evento de estas características por primera vez en todos los años que el Encuentro existe como tal. Así, pusieron el sueldo de aquellos a quienes llaman “diputados y diputadas al servicio del pueblo”, al servicio de un acto minúsculo y sectario ante la magnitud de lo que la unidad significa en este contexto.

Lo que vimos a partir del 25 de marzo no es más que un refuerzo a la lógica de aparato que decidieron utilizar para resguardarse del error sectario que cometieron: la utilización de sus canales y medios de difusión para mentir y autoarrogarse al Encuentro Memoria Verdad y Justicia como propiedad del FITu. De esta forma lo redujeron en su valor en tanto chapa, desconociendo su aporte concreto a la lucha de clases. Las notas de la Izquierda Diario han decidido de forma clara y vergonzosa mentir, no decir jamás que la mayoría de organizaciones y todos los organismos, a excepción de los suyos, apostaron por la unidad, buscando crear así una falsa burbuja solo sostenible para su militancia en la que condujeron un “evento histórico” de purismo moral.

Marcha y acto unitarios: ¿qué nos deja para este nuevo ciclo?

Tras 19 años se logró un hecho histórico, una movilización unitaria en la previa de los 50 años del Golpe para gritar bien fuerte en Plaza de Mayo y ten odo el país que “Son 30.000. Fue y es genocidio”. A todas luces, fue la movilización del 24 de Marzo más masiva en años.

Con un documento leído por Adolfo Perez Esquivel, Taty Almeida, Elia Espen y Estela de Carlotto, la plaza llena escuchó la denuncia al desmantelamiento del estado en pos de su revestimiento represivo, denunció el ataque sistemático a los sitios de memoria, el ataque a la búsqueda de los nietos, denunció la desaparición forzada en democracia de Jorge Julio Lopez. Se pronunció además contra las leyes antiterroristas, pidió por un Paro General y Plan de Lucha a todas las centrales sindicales. 

Si bien nos centramos en los debates al interior de la izquierda, la lectura de estas consignas en una Plaza Unitaria traen una necesidad evidente de aproximación a los debates que se dio el propio peronismo para aceptar tales reivindicaciones. Lo que podemos decir desde nuestro lugar es que la unidad se gestó por decisiones políticas de ambos lados. Por un lado, la voluntad de los organismos del Encuentro de avanzar sin vacilaciones a pesar de que ello implicara que las fuerzas de izquierda argentina más grandes les dieran la espalda. Y por otro, la decisión nada más y nada menos que de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que no cayeron en la interna propia del peronismo y avanzaron con convicción y sin dubitaciones hacia la unidad, sin buscar excusas, conduciendo al movimiento de derechos humanos a un acto sin distinciones partidarias, a la altura del momento histórico, a la vanguardia del enfrentamiento contra el gobierno colaborador con la impunidad de los genocidas.

Hay eventos donde es necesario mostrar cómo se enfrenta a la derecha no solo con declaraciones de intención. Son episodios donde se demuestra con actos concretos que nuestra tarea es poner freno a la amenaza autoritaria de Milei. Los organismos del Encuentro, la Mesa de Organismos han decidido dar un paso histórico y las organizaciones y partidos no podemos darle la espalda.

Las herramientas que nos sirvieron para llegar hasta acá necesitan transformarse si queremos que el conjunto del pueblo se enliste en la lucha antifascista que a nivel global se viene sortenado contra el avance de gobiernos ultrareaccionarios y de caracteristicas autoritarias.

En este escenario, una vez más, las Abuelas, las Madres, familiares, nuestrxs compañerxs ex detenidxs desaparecidxs nos muestran el camino para torcerle el brazo a aquellos que pretenden arrebatarnos todo. 

A continuación, dejamos el documento del acto Unitario leído en Plaza de Mayo con las firmas de los organismos y organizaciones del EMVyJ que convocamos al acto unitario.

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