Viviana Ríos Alvarado, Valentino Franzani

Este 24 de marzo superó las expectativas de los sectores convocantes, adherentes y detractores: juntó a millones de personas en las calles bajo las banderas de memoria, verdad y justicia, con pañuelos bordados, tatuados; con miles de fotos de lxs 30000. A cincuenta años del golpe de 1976 y 20 años de la última marcha unitaria antes de la ruptura de los movimientos de derechos humanos en el marco de los gobiernos kirchneristas, los organismos volvieron a las calles en unidad y redoblaron la apuesta del año pasado. No sólo se asienta un piso sólido de una articulación sobre el cual resta por ver hasta dónde se puede construir, sino que también se clarifican posiciones dentro de las fuerzas que pasarán a la historia por su audacia o su sectarismo.

La antesala: los 49

Es claro que la masividad de este año no hubiese sido posible sin la unidad: centenares de convocatorias, todas de distinto arco político, organizativo y social, pero de acuerdo en la consigna -¿dónde están?-, en la mística – la foto y el nombre de unx desaparecidx ¡que marche con vos! -, y en el punto de encuentro 16hs en el acto en la histórica Plaza de Mayo.

Todos estos puntos de acuerdo se fueron construyendo este año, con múltiples reuniones e intercambios entre los responsables de este gran éxito de la clase: el Encuentro Memoria Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de DDHH. Sin la articulación y la vocación de principio de que salga una marcha, acto y documento unificado, no hubiese sido posible.

El acierto de esta convocatoria tiene como piso la movilización unitaria del año pasado. En la misma no sólo confluyeron el EMVYJ y la Mesa en la primer marcha unitaria en años, sino que se logró construir el pliego de consignas y reivindicaciones a partir de los cuales se profundizó este año un documento histórico, que no sólo enlista el programa reivindicativo del movimiento de ddhh, sino que reivindica la lucha política lxs 30mil por un mundo sin explotación y desigualdad.

Posterior al 24 de marzo histórico que tuvimos en 2025, los organismos profundizaron su articulación a través de la Red Federal de DDHH, articulando en la agenda antirrepresiva en las movilizaciones de todos los miércoles y en las de cada sector; y una reunión de balance y posicionamiento común contra la proscripción y el encarcelamiento de Cristina Fernandez. Luego de esta emergió un fuerte impulso por acciones contra la proscripción en democracia en varios puntos del país, pero fue rápidamente aplacada por las internas del propio peronismo que no jerarquizó esta agenda para su interna ni para las articulaciones intersectoriales.

A la interna de los sectores de izquierda e independientes también tuvimos las propias pujas. Luego de haber intentado boicotear los 40 años, el PTS, el PO y el NMás sostuvieron durante todo el año una política de paralización del Encuentro. Esto lo hicieron a través de la instrumentalización de pequeños grupos de choque que hacían imposible una dinámica interna del EMVJ, situación subvertida únicamente por la vocación de contención del mismo, de organismos y organizaciones que una vez tras otra menospreciaron en los debates de 2024, 2025 y nuevamente en 2026. 

Cabe recordar entonces que desde el comienzo del gobierno de Milei comenzaron las discusiones por la unidad en todos los frentes, y DDHH no se quedó atrás. Como hemos balanceado en notas anteriores, a través de una política y praxis mezquinas lograron un 2024 sin marcha unitaria. Afortunadamente esta situación no se repitió en 2025 ni en 2026, donde a pesar de los métodos de estas organizaciones, los organismos históricos de DDHH (Madres Línea Fundadora, AEDD, La Cachito Fukman y SERPAJ, Hermanos y Hermanas, Nietes, CORREPI por nombrar algunos) en conjunto con las organizaciones políticas y sociales que componemos el EMVJ (MST, el Frente Político Vientos del Pueblo, PRML, Opinión Socialista, OST, BFS, FOL, IS en 2026 y muchas más) logramos sentar las bases de la unidad. El debate político, la fraternidad en el mismo, son parte de la experiencia que nos queda para encarar lo que viene a quienes tuvimos el honor de formar parte de esta articulación.

La política y el método: dos debates en la izquierda a 50 años del golpe

Este año, el bloque PTS, el PO y el NMAS buscó argumentar, falsamente, que la unidad implicaría renunciar al reclamo contra la Reforma Laboral y la  exigencia de un plan de lucha de las centrales obreras. En múltiples oportunidades intentaron igualar la unidad con los organismos de DDHH de la Mesa de Organismos a la unidad con los diputados votantes de la reforma, con los gobernadores del “oficialismo blando” e incluso hasta con patronales y patotas que se benefician con el retrocedo en los derechos del pueblo trabajador. Podríamos decir que en un punto la toma del eslogan “No nos reconciliamos” como arenga a la “movilización independiente” que hicieron este 24 cada uno de estos grupos en soledad, es casi una acusación de que la política de unidad con organismos como el Madres de Plaza de Mayo, Abuelas de Plaza de Mayo, el CELS, la LIGA, etc, fuese una política de reconciliación con la dictadura. La banalización y el vaciamiento de una consigna muy importante para la lucha de clases en Argentina desde la vuelta de la democracia parte de la omisión escandalosa, que es negar cuáles son los sectores con los que se logró la unidad y los hechos que se dieron en la misma Plaza, con las madres leyendo la exigencia de paro general arengada por miles y miles.

Respecto de los sectores, basta con ver las convocatorias a todas las acciones contra la reforma laboral. La guardia jurídica la establecieron, en unidad, organismos tanto de la mesa como del EMVYJ. Hay diputados del peronismo que traicionaron y votaron la reforma, sí pero entre quienes fueron traicionados se encuentran esos organismos que bancaron la represión en las calles y luego propiciaron el apoyo legal a lxs manifestantes. Sin embargo entendemos que esta omisión no parte de un desconocimiento casual, sino de la política delimitacionista que incluso con un gobierno de ultraderecha profascista como el de Milei partidos como el PO y el PTS se niegan a revisar.

Esta política combina posicionamientos políticos en dos niveles: a nivel de la lectura política, la incapacidad de diferenciar la base de los dirigentes del peronismo, y a nivel del trabajo de masas, el sostenimiento de la creencia de que el desprestigio de los gobiernos burgueses es inevitable e inminente, que arrojará a los trabajadores a la vanguardia de la lucha de clases y que el primer paso para ello es la licuación de la identidad peronista.

A la espera de ello la actividad se centra en “desenmascarar” la política del “peronismo” como un todo indiferenciado entre gobiernos, procesos, sectores particulares y sujetxs políticos. 

Es así como la denuncia de los crímenes de la Triple A, aparecen instrumentalizados para decir que como bajo un gobierno peronista se cometieron crímenes de lesa humanidad, la izquierda no debería marchar con organismos de derechos humanos que no se separen de la identidad peronista, escatimando el análisis necesario que pone sobre la mesa que muchos de los perseguidos y asesinados por la Triple A también enunciaron dicha identidad. A su vez, es importante el balance que se desprende del documento elaborado: muchos organismos que en los años del peronismo habían dejado de lado el reclamo por la apertura de archivos del 74 al 83, el de López, etc. y que fue el causante de la ruptura del EMVYJ, hoy revisan dicha política cómo errónea y no sólo incorporan esto al documento como concesión al ala izquierda del acto, sino que marcan un rumbo positivo para el propio sector. El movimiento de derechos humanos ¿Se fortalece o se debilita si tiene unidad en las consignas más allá de la identidad política? Hay que decir lo obvio, pero es una fortaleza atravesar la etapa con unidad de consignas y de programa, y si el movimiento en su conjunto logra estrechar aún más los debates en relación a ello, la tensión con toda política que se oponga a las reivindicaciones, venga del sector que venga, aumenta y genera un escenario abierto a mayores niveles de coordinación independiente. Ejemplo en esto es la causa Palestina, cuya consigna en el documento del 2025 fue la antesala de una elaboración común para este 2026, marcadamente internacionalista, antisionista, contra la ocupación y la guerra imperialista.

El sectarismo y el delimitacionismo no sólo evita hacer esta lectura, sino que claudica la lucha para que sus reclamos sean los del conjunto. En vez de balancear positivamente que la política que conduce al movimiento de ddhh hoy, se anquilosan en la denuncia al no poder tener la conducción del proceso, tal como si se tratase de una burocracia sindical, sin evaluaciones situacionales ni reconocimiento de particularidades del frente en construcción.

Entramos entonces al debate sobre el método, y la posición con la que hoy el PTS principalmente construye al interior del EMVYJ y en el movimiento de DDHH. 

Teniendo un importante avance en la voz pública en los últimos años a pesar del estancamiento electoral, es preocupante que la concepción de las tareas del partido de vanguardia leninista sea la autoconstrucción por sobre las conquistas del sector. Esto lo podemos ver en la utilización oportunista de la vigilia del 23 de Marzo organizada por la Garganta Poderosa. Utilizando el escenario cofinanciado por dicha organización, quienes construimos el EMVJ unitariamente y la mesa de organismos, apareció sorpresivamente Myriam Bregman abrazada y compartiendo espacio con sectores políticos que ella y su organización ponen al mismo nivel que el gobierno utraderechista de Milei. ¿Por qué su principal referencia electoral aparece en dicho escenario si su política no es la unidad? Quienes construímos en la izquierda sabemos lo importante y difícil de tener referencias públicas que instalen la política con la cual construye nuestro partido, entonces ¿por qué poner una referente en un escenario que expresa la política contraria con la que se construye en el sector? 

El boicot a la acción de masas en función del engorde del propio partido es un método que no parece reconocer la crisis actual en la que se encuentra el conjunto de nuestro pueblo y las necesidades vitales del mismo.

Las tensiones generadas y descritas anteriormente al interior del EMVYJ también dan cuenta de un método de construcción en el frente de masas: verticalismo que burocratiza cuestiones organizativas, debilita a los sectores independientes organizados alrededor de las demandas del sector y tracciona el debate general para convertirlo en una competencia política entre corrientes. Con esta lógica tenemos hace un mes múltiples denuncias hacia sus compañeros de frente (MST e IS que este año se posicionó por la unidad), acusándolos de direccionar al EMVYJ hacia una política de “adaptación” a la salida electoral en 2027 por el peronismo.  Con esto no solo ningunea nada más y nada menos que a Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora, el SERPAJ de Adolfo Perez Esquivel, ex detenides, y demases organismos, sino que pone en manifiesto que la lógica de autoconstrucción tiene como principal aliada no la búsqueda de alianzas sino la destitución de la moral de partidos que no ve como aliados sino como contrincantes.

Desafíos y tareas: a 50 años, la unidad de los 30mil es el horizonte

La unidad de acción es la línea que nos legó Norita, que abogó por ella hasta sus últimos días y hoy son Elia Espen y quienes acompañan la ronda de los jueves quienes dan continuidad y sentido a esta premisa.

El documento unitario, por segundo año consecutivo, incluyó reivindicaciones históricas del Encuentro. Lejos de ser un documento sin contenido o de concesión. Más que un argumento honesto, las organizaciones que esgrimieron este argumento lo utilizaron como un ardid lingüístico para tratar de imponer la lógica sectaria de estas organizaciones a todo el EMVJ. No lo permitimos.

Ahora pasó el 24 de marzo pero seguimos caminando los 50 años que nos conducirán a los 51… muchos desafíos se presentan entonces.

No sólo será menester de la izquierda un debate hacia su interior a fin de superar las lógicas oportunistas y sectarias que debilitan al movimiento de derechos humanos, sino que se combina con los desafíos que tiene el otro sector.

Con sus tensiones internas, hoy la Mesa de Organismos también está pudiendo imponer la línea de unidad de los organismos históricos sobre el sectarismo de centro que se expresa en espacios más afines a la orgánica del PJ. Si siguen por este camino, la construcción de una oposición ideológica de masas a la ultraderecha de Milei toma un carácter de dimensiones importantes a explorar. Algunos sectores le temen a la reunificación de los movimientos de derechos humanos en una sola articulación. Desde Poder Popular creemos que es una línea importante a explorar, que tiene muchos desafíos intermedios, pero que si sigue el programa y los métodos con los cuales se construyeron los últimos 24 de marzo podría posicionarse como una de las resistencias humanitarias más importantes a nivel mundial, al darse al interior del país con el gobierno “más sionista del mundo”. 

El 2027 será un desafío para ello. Se viene un año electoral y no hay que bajar la guardia de las desviaciones posibilistas y electoralistas. Ambos sectores tenemos nuestros desafíos, pero es importante el debate y la construcción por abajo para no cercenar antes de arrancar un camino que podría marcar un rumbo importante en la historia de los derechos humanos de nuestro país.

Por eso desde Poder Popular seguimos sosteniendo que debemos: 1) profundizar instancias de acción unitaria con todos los sectores que enfrentan las políticas de ajuste, represión y negacionismo del gobierno de Milei; 2) Fortalecer a los sectores en lucha que tienen un fuerte impacto en los núcleos de buen sentido del pueblo argentino; y 3) avanzar hacia la construcción de un programa concreto que evite retrocesos catastróficos para la sociedad en su conjunto y logre conquistas capaces de despertar la esperanza en una alternativa necesaria y urgente. 

Esto lo hacemos sin bajar banderas, sin atarnos las manos ni perder independencia política, convencidxs de que la tarea del presente de toda la izquierda y sectores progresistas debe ser la derrota de este y todos los gobiernos de derecha a nivel internacional, sin concesiones, sin miramientos. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *