Mientras el gobierno intenta bajar el impacto de los escándalos con un fin de semana largo de por medio, la justicia y los documentos filtrados exponen una trama de corrupción que llega a la cúpula de la Casa Rosada. Javier y Karina Milei podrían ser indagados por “negociaciones incompatibles con la función pública” en el caso de la criptomoneda $LIBRA, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, deberá explicar por qué compró un departamento con dinero de una jubilada que al mismo tiempo cobra un subsidio social, además de las otras propiedades y viajes que tampoco puede justificar con sus ingresos.
El caso $LIBRA: el acuerdo secreto que explota en la justicia
La causa que investiga la estafa de la criptomoneda $LIBRA dio un salto cualitativo. La querella encabezada por el diputado Juan Grabois y el abogado Nicolás Rechanik logró que el juez federal Ariel Lijo cite a indagatoria al presidente Javier Milei, a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a otros seis implicados. El delito que se les imputa es negociaciones incompatibles con la función pública, una figura que el Código Penal castiga con penas de uno a seis años de prisión.
La prueba clave surge del peritaje al celular de Mauricio Novelli, el broker y lobista que actuó como nexo entre la Casa Rosada y el empresario estadounidense Hayden Davis. Allí aparecieron borradores de un “acuerdo confidencial” entre Milei y Davis que estipulaba pagos millonarios a cambio de la promoción de la criptomoneda. Según los documentos, el esquema preveía:
– USD 1,5 millones de adelanto.
– Otros USD 1,5 millones por un tuit de Milei anunciando que Davis lo asesoraba.
– USD 2 millones adicionales con la firma de un acuerdo que incluía al Presidente y a Karina Milei.
La pericia también reveló que el mismo día de la reunión entre Milei y Davis en la Casa Rosada (30 de enero de 2025), se realizaron dos transferencias por un total de 1 millón de dólares a Novelli y su socio, una a la hora del encuentro y otra 42 minutos después.
El abogado Rechanik fue contundente: “No quedan razones para dilatar la convocatoria. La prueba es abrumadora. No fue un tuit inocente, fue una operación pactada desde el poder para enriquecerse a costa de los inversores, que perdieron más de 100 millones de dólares” según la querella.
Adorni: la doble moral de la “casta” que decían combatir
Mientras tanto, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, intenta sobrevivir a sus propios escándalos. El presidente Javier Milei decidió “sostenerlo” en una cumbre en Olivos, pero la realidad se encarga de desmentir la lealtad oficialista: las pruebas periodísticas y judiciales muestran una red de negocios incompatibles con la función pública y la supuesta austeridad que pregona el gobierno.
El último escándalo tiene nombre y apellido: Claudia Sbabo, una de las dos jubiladas que le prestaron USD 200.000 a Adorni para comprar un departamento en el barrio porteño de Caballito, cobra un subsidio de la Ciudad de Buenos Aires destinado a adultos mayores de bajos ingresos. La revelación la hizo la legisladora Graciela Ocaña, quien señaló que Sbabo accedió al “Pase Cultural” en junio de 2025, un beneficio para jubilados con ingresos inferiores a los $600.000 mensuales.
“Esto fue un dibujo, y un mal dibujo”, disparó Ocaña. “No es un delito en sí mismo, pero alimenta las dudas sobre la capacidad económica de las prestamistas y abre la sospecha de que pudieron haber actuado como ‘prestanombres’ en una operación que buscaba ocultar el verdadero origen de los fondos”.
Pero el caso Adorni no termina ahí. La escribana que certificó la operación, Mónica Nechevenko, fue recibida al menos siete veces en la Casa Rosada, según reveló La Nación. La profesional deberá declarar como testigo el 8 de abril en la causa que investiga el juez Ariel Lijo. Medios periodísticos incluso mencionan posibles vínculos con otras operatorias irregulares, lo que amplía las sospechas sobre el rol de la escribana.
Lejos de tratarse de un episodio aislado, el caso expone un problema más profundo: la creciente distancia entre los ingresos declarados por el funcionario y el nivel de vida que reflejan sus operaciones inmobiliarias, viajes y vínculos profesionales. A esto se suma el uso intensivo de su rol como vocero presidencial para construir centralidad política propia, en un contexto donde el gobierno aplica un ajuste severo sobre salarios, jubilaciones y presupuesto universitario.
Así, la figura de Adorni sintetiza una de las principales contradicciones del oficialismo: mientras se presenta como enemigo de la “casta”, reproduce mecanismos clásicos de opacidad, nepotismo, privilegio y concentración de poder. El problema ya no es la incoherencia de éste gobierno, sino la evidencia de que quienes prometían terminar con la casta están reproduciendo sus peores prácticas.
El patrón que se repite: de CoinX a $LIBRA
La trama se ensancha aún más. En el mismo celular de Novelli, los peritos encontraron tres documentos vinculados a “Digital Pelicanoy SA”, la empresa fantasma detrás de CoinX World, un esquema Ponzi que el propio Javier Milei promocionó en 2021, cuando era diputado. En aquel entonces, Milei subió un tuit y un video en el que aparecía junto al fundador de CoinX, Juan Manuel Malaspina, asegurando que estaban “revolucionando la manera de invertir”.
La Inspección General de Justicia (IGJ) calificó a Digital Pelicanoy SA como “una sociedad fantasma” que no presentó balances, no tenía domicilio real y operaba con una réplica en El Salvador. Hoy, esa misma estructura aparece en la causa $LIBRA, demostrando un modus operandi reiterado: el Presidente promociona emprendimientos financieros frágiles o directamente fraudulentos, sus allegados reciben pagos millonarios y los inversores terminan arruinados.
Un gobierno que se deteriora entre contradicciones
Mientras los Milei se preparan para sentarse en el banquillo, el gobierno intenta mostrar normalidad. La reunión entre Javier Milei y Manuel Adorni en Olivos buscó transmitir la imagen de un gabinete firme, pero hasta el propio entorno del Presidente reconoce en privado que la situación “daña la imagen”. Y las encuestas que manejan en Balcarce muestran que, si bien la imagen presidencial todavía se sostiene, una parte del electorado libertario ya quiere que Adorni se vaya.
El doble discurso del gobierno estalla por todos lados. Prometieron combatir a la casta, pero hoy el jefe de Gabinete compra departamentos con dinero de jubiladas que después necesitan subsidios estatales. Prometieron transparencia, pero la justicia investiga un contrato secreto con una empresa extranjera para lucrar con una criptomoneda que dejó pérdidas millonarias. Prometieron moral, pero sus propios funcionarios están siendo arrastrados por la justicia en causas por enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles.
La única salida es desde abajo, con justicia social y ambiental
Frente a esta podredumbre institucional, nuestra posición no puede ser la de esperar que la justicia (muchas veces lenta y cómplice) resuelva todo. Tampoco la de limitarnos a denunciar caso por caso.
Pero sería un error confundir el deterioro político del gobierno, expresado en estos escándalos, con su agotamiento o su inminente caída. El oficialismo aún cuenta con herramientas de poder muy concretas: desde el aparato represivo del Estado hasta el manejo de recursos económicos y financieros que pueden ser utilizados para recomponer iniciativa. No sería la primera vez que un gobierno en crisis intenta relanzarse mediante un nuevo shock económico o una ofensiva política que reordene el escenario a su favor.
Por eso, lejos de cualquier expectativa pasiva, la tarea es construir fuerza propia.
La salida es colectiva, es popular, es transformadora.
Porque estos escándalos no son una desviación del sistema: son su esencia. Un sistema que concibe la política como un mercado, la naturaleza como una mercancía y los cuerpos como territorios de explotación.
Por eso, mientras avanzan las causas judiciales, nosotras seguimos construyendo desde los barrios, las ollas populares, los territorios que defienden el agua que es vida, los sindicatos que resisten el ajuste y las organizaciones de mujeres y disidencias que no se venden ni se callan.
Que los Milei y sus socios vayan al banquillo. Que se investigue hasta las últimas consecuencias. Pero no nos quedemos solo en eso. Organicémonos para construir un poder popular que ponga la vida, el trabajo y la naturaleza en el centro. Porque el problema no son solo los corruptos de turno, sino un sistema que necesita de la corrupción para sobrevivir.
La casta no es un grupo de funcionarios infieles a un sistema virtuoso. La casta es la lógica de acumulación capitalista y patriarcal que este gobierno perfecciona con cinismo. Y esa casta, tarde o temprano, la vamos a desalojar entre todas y todos.